Por qué hay que verla
Dirigida por Beñat Beitia y Elio Quiroga, esta coproducción entre España, Chile y Argentina, nos traslada a 1939, tras la caída de la ciudad de Barcelona durante la Guerra Civil Española.
Basada en la novela gráfica de Laura Martel, Winnipeg, el barco de Neruda, y con una banda sonora compuesta por Diego Navarro, la película se basa en los hechos reales ocurridos a finales de los años treinta, en plena ola de exiliados españoles a las costas latinoamericanas. “Winnipeg” es el nombre de un barco carguero francés que, con capacidad para 100 oficiales y tripulantes, acaba transportando a más de 2.200 personas. Estos refugiados que huyeron de los campos de concentración franceses, llegaron finalmente a Valparaíso (Chile), después de un mes de travesía incierta por el Océano Atlántico y el Pacífico. La iniciativa la tomó el poeta Pablo Neruda, por entonces Cónsul para la inmigración española en París, ayudando junto a su pareja Delia del Carril a miles de republicanos españoles que habían partido primero a Francia huyendo de la guerra.
Winnipeg, el barco de la esperanza narra la travesía de un padre y su hija que, perseguidos por el conflicto bélico y la sinrazón humana, se aferran a su última posibilidad de libertad. Ambientada en el contexto del éxodo y el exilio republicano, la película aborda temas universales como la pérdida, la memoria y la esperanza.
El film explora además las distintas dimensiones del amor (paterno-filial, humano y entre los pueblos), y habla sobre la responsabilidad individual y colectiva, cuestionando el papel de los ciudadanos, los gobiernos y los Estados.
Sinopsis: Víctor, un padre viudo y su pequeña hija Julia, abandonan España, a la caída de Barcelona a manos de los franquistas en enero de 1939. En Francia les aguardan campos de concentración y penurias. Pero hay una posibilidad de huir: embarcar en el Winnipeg un carguero que Neruda y los cuáqueros de París han fletado, para llevarlos a salvo a un nuevo destino: Valparaíso, Chile, donde una nueva vida es posible.

