Por qué hay que verla
Largometraje dirigido por el panameño Oscar Faarup.
Un pintor que intenta recuperar las glorias de su pasado, lucha por mantener unida a su familia. Mientras los recuerdos que se niega a enfrentar amenazan con destruir tanto su arte como su vida.
La película explora el costo emocional de la negación, la fragilidad del legado y las heridas invisibles que configuran nuestra identidad.
Es una meditación sobre el silencio entre los miembros de una familia, sobre aquello que elegimos no decir y el poder que esos silencios llegan a tener.
¿Hasta dónde puede llegar una persona —cuánto puede perder— en nombre del amor, por su familia y por su arte?

