Hombres de acero (Wasteman)

17 de julio de 2026 en cines

Dirigida por Cal McMau

Guión Cal McMau

Reparto Tom Blyth y David Jonsson

Duración 1 h 30 m

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Por qué hay que verla

Tom Blyth y David Jonsson encabezan el reparto de este poderoso drama carcelario que rompe con los tópicos del género.

Sinopsis: Cuando está a punto de conseguir la libertad condicional tras cumplir buena parte de su condena, Taylor ve peligrar la oportunidad de salir de la cárcel por la llegada de su nuevo compañero de celda, Dee. 

La ópera prima del director británico Cal McMau es un drama carcelario protagonizado por Tom Blyth (People we meet on vacation, Billy the Kid) y David Jonsson (Industry, Alien: Romulus) y producido por Philip Barantini, director de la película Boiling Point y la serie Adolescence (ganadora de 6 Premios BAFTA, 4 Globos de Oro y 8 Emmy).

Nomidada al BAFTA a Mejor dirección novel, recibió además 5 nominaciones en los Premios BIFA, incluyendo Mejor Actor Principal y Mejor Actor Secundario para Jonsson y Blyth respectivamente, y recibió el Premio a Mejor Dirección Novel.

La película se aleja de los clichés más evidentes que envuelven al cine carcelario y se adentra en un historia visceral que sigue los últimos días en prisión de Taylor con la llegada de un nuevo compañero de celda. La película mezcla imágenes grabadas con el móvil en formato vertical, una puesta en escena claustrofóbica y un duelo interpretativo entre Blyth y Jonsson que ha recibido grandes críticas de la prensa.

En relación a estas imágenes caseras, grabadas con dispositivos móviles, que aparecen en la película, McMau comenta: “Empecé a interesarme por el sistema penitenciario cuando me topé con unos vídeos grabados con teléfonos móviles por reclusos que habían introducido estos dispositivos de contrabando en la cárcel. Era material crudo, sin filtros y aterrador: una visión visceral de un mundo que me resultaba más extraño que cualquier otra representación de la cárcel con la que me hubiera encontrado antes. En esos breves y impactantes destellos, vi no solo la desesperación, sino también la cruda realidad de un sistema que fallaba a quienes se suponía que debía rehabilitar. Ponía de manifiesto un sistema penitenciario desmoronado, falto de financiación, en el que los sucesivos gobiernos han antepuesto el ahorro de costes a una verdadera reforma. Podemos ignorar estos espacios, pero al hacerlo, deshumanizamos a las personas y fomentamos un entorno en el que la reincidencia es casi inevitable.”

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