Por qué hay que verla
Al ser madre y a raíz de la muerte de su hermano, Sofia vuelve a su casa 10 años después de haberse marchado: la única casa del pueblo que genera vida gracias a su pozo de agua, que permite mantener el huerto y el ganado. Allí se reencuentra con su padre, Gabriel, que está enfermo y a punto de morir a causa de una vacuna inoculada hace 25 años. Y no es el único, hay muchos com él, a causa que, debido a la crisis climática y a la superpoblación, un gobierno de tipo fascista impulsa la política del hijo único, condenando a todo aquel que tenga más de uno a una muerte programada.

