No se pierdan en Filmin el documental Lost Soul: The Doomed Journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreau (Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau) (2014), la crónica de cómo se hizo La isla del Dr. Moreau (1996), el rodaje más loco de por lo menos los últimos 50 años.

Una novela mítica muy cinematográfica
La novela de H.G. Wells ya se había llevado al cine varias veces (las más destacadas, en 1932 y en 1977) y era un proyecto soñado por muchos cineastas. Por ejemplo, Richard Stanley que, cuando se enteró de que estaba en marcha una nueva adaptación, recurrió a la brujería para hacerse con el proyecto. Roman Polanski era uno de los candidatos, pero el hechizo dio resultado y Stanley resultó elegido. En un primer borrador, Marlon Brando era el Dr. Moreau, Bruce Willis estaba pensado para Douglas, el viajero que llega a la isla, y James Woods para Montgomery, el ayudante del doctor.
Bruce Willis se larga y entra Val Kilmer
Pero Willis se divorcia de Demi Moore y decide pasar de la película. Es entonces cuando el estudio deja muy claro que sin una estrella del nivel de Willis no hay proyecto. Por el horizonte aparece Val Kilmer, que acaba de estrenar Batman Forever (1995) y Heat (1995) y efectivamente se ha convertido en una estrella, problemática, pero estrella. Kilmer se lo piensa y reconoce que no le apetece pasar tanto tiempo en la remota isla australiana donde se va a rodar la película. Stanley no puede perder a Kilmer porque ya le han avisado de que si se va el actor se suspende la película, así que le ofrece el personaje de Montgomery, que requiere menos semanas de rodaje.
Primera víctima: James Woods es despedido. Entra Rob Morrow para interpretar a Douglas, algo de lo que terminará arrepintiéndose el resto de su vida. El actor de Doctor en Alaska y Quiz Show (1994) aparece en esta historia semanas después pidiendo desesperado a su agente que le saque del rodaje. Stanley es despedido ante el caos que se ha creado. Moreau era su razón de ser y ha perdido los papeles por el camino. Era “su” proyecto. Los productores le pagan su salario completo y le obligan a firmar un acuerdo en donde se compromete a no acercarse al rodaje en un radio de 40 km. Pero Stanley no se va y planea su venganza. Se refugia en una granja cercana con sus amigos aborígenes.

La gran evasión de Fairuza
Mientras, la actriz Fairuza Balk, elegida para interpretar a una mujer animal Aissa y se ha hecho muy amiga del director, intenta huir, pero su agente le advierte que si abandona el rodaje se van a encargar (los de la película) de que no vuelva a trabajar nunca más en Hollywood. A todo esto, le ofrecen el proyecto a Philip Kaufman, pero el genial cineasta es listo y rechaza la oferta. La producción se suspende unas semanas hasta que llega John Frankenheimer y comienza de verdad la pesadilla (otra vez). Este veterano y toda una leyenda del nuevo Hollywood tiene buena mano con los actores difíciles y aquí tiene dos: Brando y Kilmer. Fairuza le conoce y dice que es un señor mayor con la típica pinta de director de cine, además confiesa que cree que la odiaba.

Un director «tarado»
Un miembro del equipo asegura que este nuevo hombre al mando está “tarado”. El director cambia la película entera, aunque en realidad reconoce que no quiere estar ahí y que sólo ha aceptado por trabajar con Brando, pero con el mítico actor comienza un nuevo tipo de caos. El alemán Marco Hofschneider, que interpreta a M’Ling cuenta la anécdota de los idiomas; Brando le dijo que sabía alemán y el chico no entendió una palabra de lo que le decía. A Nelson de la Rosa por su parte le aseguró que sabía español y, aunque no era cierto, el pequeño hombrecito hizo como que le entendía para hacerle la pelota. Resultado: el papel de Nelson se extendió y el de Marco se acortó. “Ese hombrecito me robó mis escenas”, exclama divertido el protagonista de Europa, Europa (1990).

A Brando no le gusta Kilmer y a Kilmer no le gusta Brando
En realidad, Kilmer y Brando hicieron todo lo posible para cargarse la película. A Brando no le gustaba Kilmer. A Kilmer no le gustaba Brando. Frankenheimer no le gustaba nadie y a nadie le gustaba Frankenheimer. Fiestas, drogas, alcohol y descontrol por las noches. Una auténtica locura. Se piden más extras y contratan a un grupo de hippies medio locos que andaban por ahí. Richard Stanley, que está escondido en la idílica granja de los alrededores, contacta con gente del equipo que estaba de su parte (muchos le echaban de menos, visto lo que vino después) y se infiltra en el rodaje como extra haciendo de Hombre Perro. Fairuza grita que esta es una película demencial y todo el mundo asiente. Finalmente, un amigo de Stanley le dice que esta es una industria de hienas, que se aleje de esa gente y que se dedique a algo mejor. Le ha hecho caso porque ahora vive en los Pirineos franceses lejos del mundanal ruido. En 2019 estrenó Color Out of Space, con otro outsider, Nicolas Cage, viviendo en una pequeña ciudad donde ha caído un meteorito.
El broche final a este nuevo Dr. Moreau lo puso un miembro del equipo cuando exclamó al final del rodaje que es impresionante lo mucho que cuesta hacer un puto bodrio.