En 1969 John Huston estrenó su largometraje número 24 (sin contar los que realizó sin acreditar). Paseo por el amor y la muerte (A Walk with Love and Death) narraba una historia de amor ambientada durante la guerra de los 100 años. La protagonista femenina era su hija, una joven debutante llamada Anjelica Huston. En el estupendo libro Los Huston. Historia de una dinastía de Hollywood, Lawrence Grobel cuenta que padre e hija no se entendieron, no se sintieron a gusto. Había demasiados reproches enterrados que nunca se habían hablado. La actriz comentó que hizo la película para “complacerle y eso no es forma de entrar en un proyecto. Al no comunicarme con él estoy convencida de que se sintió un poco frustrado e incómodo conmigo. No le pedí consejos. Tampoco fue una experiencia agradable para él. Probablemente se sintió muy rechazado”.
Dale Wasserman, guionista de la película, llegó a reprocharle al cineasta haber metido a su hija en el proyecto para pagar alguna deuda pendiente. “Por ejemplo, el hecho de que durante todos estos años no la hayas hecho ni caso”.
Rodrigo Sorogoyen y la guionista Isabel Peña no cuentan en El ser querido la historia de lo que les pasó a los Huston, padre e hija, en ese rodaje, pero el prestigioso y respetado director Esteban Martínez (Javier Bardem) y Emilia (Victoria Luengo), la chica que trabaja como camarera mientras lucha para ser actriz, bien podían haberse llamado John y Anjelica.
El ser querido, además, es cine dentro de cine. La película que va a rodar Esteban Martínez con su hija de protagonista se titula Desierto, está ambientada en la década de 1930 y nos lleva directos al conflicto del Sahara Occidental. Estamos en el terreno de La noche americana (1973), de François Truffaut (la película que se rodaba ahí se llamaba Os presento a Pamela).
Y estamos ante una de las mejores películas españolas de los últimos años.
El Ser querido es el cuarto largometraje en solitario de Rodrigo Sorogoyen tras Que Dios nos perdone (2016), El reino (2018), Madre (2019) y As Bestas (2022) y un nuevo peldaño en esa relación profesional tan modélica que ha creado el director con Isabel Peña y que empezó con Stockholm (2013).

