Julie Andrews se retira del espectáculo

La voz de Lady Whistledown, la temida escritora que destapa los chismes de «la alta sociedad» en la serie Los Bridgerton será el último personaje que interprete Julie Andrews. La legendaria actriz inglesa nacida en 1932 se retira de una profesión que empezó en el teatro con sus inolvidables Camelot y My Fair Lady y luego triunfó en el cine y se casó con el genial Blake Edwards. En una carrera que va desde la década de 1940 hasta nuestros días, hay momentos decisivos que marcaron su estrellato.

Está su triunfo en los escenarios de Londres y Broadway. En pleno éxito sobre las tablas con el musical Camelot, Walt Disney en persona fue a verla para ofrecerle el papel de Mary Poppins. La actriz le dijo que no podía aceptar porque estaba embarazada. Disney respondió: «Está bien. Esperaré». El genio la esperó y eso que era una actriz que nunca había hecho cine. Debutó en las pantallas con Mary Poppins (1964) y ganó el Oscar a la mejor actriz protagonista, para sorpresa de las otras nominadas, con mucha más experiencia que ella: Sophia Loren, Anne Bancroft, Debbie Reynolds y Kim Stanley.

La otra cara de la moneda es que su segunda película podría haber sido My Fair Lady (1964), encadenando dos auténticos clásicos, algo sin precedentes para una actriz desconocida. Pero no fue así. Andrews había estrenado la obra en los escenarios, pero los productores buscaban una Eliza Dolittle conocida, una estrella. Así entró en el proyecto Audrey Hepburn para consternación de Julie Andrews. La “venganza” se materializó en la 37.ª edición de los Oscar. Hepburn, que fue doblada en las canciones, ni siquiera fue nominada y Andrews ganó el premio.

Y luego llegó Sonrisas y lágrimas (The Sound of Music) (1965), su segunda nominación al Oscar, y un lugar para la eternidad gracias a la joven novicia Maria. Es curioso que Julie Andrews siempre fuera la primera opción del director Robert Wise porque era una completa desconocida en la gran pantalla. Mary Poppins todavía no se había estrenado. Sonrisas y lágrimas fue el musical más exitoso de la historia del cine hasta la llegada de Grease (1978), pero si se ajusta a la inflación, la encantadora Maria gana al chulo Danny como protagonista del musical más taquillero de la historia. Lo más curioso es que dos años antes de que el musical se estrenara en Broadway, Paramount Pictures compró los derechos de la historia de los Von Trapp, como vehículo para su nueva estrella Audrey Hepburn. Pero a esta no le interesó y Paramount abandonó el proyecto. Si Hepburn hubiera aceptado, habría sido la segunda vez que pasaba por encima de Julie Andrews.

Luego llegó un sorprendente cambio de registro con Alfred Hitchcock en la intriga Cortina rasgada (Torn Curtain) (1966). Sobre su experiencia con el maestro del suspense, la actriz le quitaría hierro al asunto. “No tuve que actuar. Simplemente fue como dar un paseo. No creo que el papel exigiera mucho de mí, aparte de tener un aspecto glamuroso, algo que el Sr. Hitchcock siempre consigue mejor que nadie. Tenía mis reservas con respecto a esta película, pero no me preocupaba. Lo mejor de todo fue trabajar para Hitchcock. Para eso lo hice y eso es lo que obtuve”.

Estuvo sensacional en el musical Millie, una chica moderna (Thoroughly Modern Millie) (1967) y en La estrella (Star¡) (1968) interpretó a la legendaria Gertrude Lawrence. Por Victor Victoria (1982), uno de los últimos grandes musicales de Hollywood, un enredo divertidísimo ambientado en el París de 1930 dirigido por su marido Blake Edwards, consiguió su tercera y última nominación al Oscar. La saga Princesa por sorpresa (The Princess Diaries) (2001, 2004) la presentó a una nueva generación mientras siguió haciendo teatro y ya como la gran estrella que fue, invitada de lujo en telefilms y programas de televisión.

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