El rodaje de Todd Haynes que empezó con polémica

Por María Estévez (Los Angeles)

El cine de Todd Haynes nunca ha sido ajeno al riesgo formal ni a la relectura de los géneros clásicos. Ahora, con su próximo proyecto, De Noche, el realizador podría adentrarse de lleno en uno de los territorios más representados y a la vez más sugerentes de la historia del cine como es el noir de los años treinta. La cinta se rodará en blanco y negro por una decisión estética que apunta directamente a sus raíces.

Joaquin Phoenix y Pedro Pascal se encontraron en Eddington

De confirmarse, sería la tercera ocasión en la que Haynes recurre a esta elección visual, tras experimentos puntuales en I’m Not There (2007) y Wonderstruck (2017). En ambos casos, el uso del monocromo no respondía a una mera cita estilística, sino a una herramienta narrativa al fragmentar identidades para tensionar la percepción del espectador. En De Noche, ese gesto podría adquirir un carácter más orgánico.

Rooney Mara y Cate Blanchet, primer encuentro tras el mostrador de unos grandes almacenes en Carol

El proyecto ha sido descrito como la historia de un detective de los años treinta. La referencia remite de inmediato a títulos representativos del genero como Perdición (Double Indemnity) (1944) o El Halcón Maltés (The Maltese Falcon) (1941), donde la fotografía en blanco y negro define la atmósfera. Volver a ese lenguaje en pleno siglo XXI supone, en manos de Haynes, un ejercicio de nostalgia y una forma de dialogar con la tradición desde una sensibilidad contemporánea.

Dennis Quaid y Julianne Moore, Lejos del cielo y cerca de Rock Hudson y Jane Wyman

En ese sentido, la elección del director de fotografía resulta reveladora. Lejos de recurrir a sus colaboradores habituales, Haynes ha confiado en Michael Dymek, cuyo trabajo reciente en La chica de la aguja (2024), del sueco Magnus von Horn, destacó precisamente por su uso expresivo del blanco y negro. Aquella película exploraba una gama de grises cargada de textura y matices, alejándose del contraste clásico para construir una imagen más contemporánea y sensorial.

Pero más allá de la forma, De Noche apunta también a una reformulación temática del noir. El filme, protagonizado finalmente por Pedro Pascal y Danny Ramirez (Top Gun: Maverick, Capitán América: Brave New World), se presenta como una historia de amor entre dos hombres en un contexto histórico, la década de 1930, donde ese tipo de relaciones quedaban relegadas a la clandestinidad. La combinación de relato detectivesco y romance queer sugiere una relectura del género desde sus márgenes, en línea con la filmografía de Haynes.

Danny Ramirez con Anthony Mackie en una escena de Capitán América: Brave New World

El proyecto ha estado rodeado además de cierta polémica en su fase inicial. Joaquin Phoenix, elegido como protagonista, abandonó el rodaje en México un día antes de su inicio, lo que obligó a una reconfiguración del elenco. Su salida ha sido cubierta por Pedro Pascal, que asume el papel en una producción que, pese a ese contratiempo, ha seguido adelante.

No es la primera vez que el director explora identidades disidentes o invisibilizadas. Desde Carol (2015), basada en una novela de Patricia Highsmith con Cate Blanchett y Rooney Mara (esposa de Phoenix) viviendo una clandestina historia de amor en el Nueva York de 1950, hasta Lejos del Cielo (Far from Heaven) (2002), un homenaje al cine de Douglas Sirk con Dennis Quaid casado con Julianne Moore y escondiendo su homosexualidad también en 1950, su cine ha insistido en examinar las tensiones entre deseo y norma social, a menudo situando a sus personajes en entornos que los obligan a ocultarse o reinventarse. En De Noche, ese conflicto podría intensificarse al integrarse en una estructura narrativa típicamente asociada al crimen y la doble vida.

Danny Ramirez, que nació en Chicago y tiene ascendencia mexicana, en un momento de la promoción de Capitán América: Brave New World

El noir, en su formulación clásica, ya contenía elementos de ambigüedad sexual y emocional, aunque rara vez explícitos. Por ahora, el proyecto se mantiene envuelto en cierta opacidad. No cuenta aún con fecha de estreno ni con distribuidora confirmada, aunque en los círculos de la industria se da casi por hecho que su premiere tendrá lugar en el Festival de Cannes de 2027.

En un momento en que el cine contemporáneo oscila entre la espectacularidad digital y la serialización de fórmulas, la posible elección del blanco y negro por parte de Haynes adquiere un valor casi contracultural.

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