Deep Water (En mar abierto) tiene varios precedentes. El más inmediato, la película Atrapados en el abismo (No Way Up) (2024), que cuenta exactamente la misma historia, hasta el punto de que la cinta de Renny Harlin se podría considerar un remake. La más lejana, el clásico del cine de catástrofes Aeropuerto ’77 (1977). También tiene una conexión futura: la nueva película de Paul Greengrass, Drowning: The Rescue of Flight 1421, la historia, basada en una novela de la ex azafata de vuelo T.J. Newman, de un avión que se estrella en el Océano Pacífico nada más despegar. Los equipos de rescate acuden al lugar y durante la evacuación se produce una explosión y el aparato se hunde con 12 supervivientes atrapados en una parte sellada. El avión acaba en un acantilado submarino a 70 metros por debajo de la superficie.

Pero Deep Water (En mar abierto) es mucho más que una serie B para nostálgicos del cine de catástrofes que hizo furor en la década de 1970. Si los publicistas de la película nos aseguran que es “un homenaje a las grandes películas de catástrofes de los años 70” nosotros podemos decir que Deep Water (En mar abierto) es la auténtica gran película de este verano 2026.

Lo sentimos por los supervivientes del avión de pasajeros pilotado por Ben Kingsley y Aaron Eckhart, pero te lo pasas genial viendo esta película, entretenida y nada pretenciosa. Está hecha para disfrutar, aunque los cinéfilos profundos se lleven las manos a la cabeza y la despachen con una mueca de asco.

Volvemos a decirlo, Deep Water (En mar abierto) es la película de este verano y tiene el accidente de avión más estremecedor y espectacular visto nunca en una pantalla de cine, más que el de La sociedad de la nieve (2023), por nombrar una reciente.

Son muchas las razones para ir al cine a ver Deep Water (En mar abierto). Nosotros te ofrecemos estas.

Es como todas las películas de catástrofes en una. Tenemos, por supuesto, los desastres aéreos de la saga Aeropuerto, los sufrimientos de los pasajeros del trasatlántico de La aventura del Poseidón y toda la serie de películas que se hicieron a raíz del Tiburón (1975) de Steven Spielberg.

Por la parte que nos toca, la espléndida banda sonora de Fernando Velázquez (Goya por Un monstruo viene a verme. 2016), el angustioso montaje de sonido coordinado por Oriol Tarragó (Goya por El orfanato. 2007, Lo imposible. 2012, El niño. 2014, Un monstruo viene a verme. 2016, Tres. 2021, y La sociedad de la nieve. 2023) y las localizaciones de rodaje en Gran Canaria.
Ben Kingsley, sin lugar a duda, uno de los pilotos del avión. Su compañero a los mandos es Aaron Eckhart y juntos forman una pareja con una química sorprendentemente natural.

Sus guiños a Aeropuerto ’77. Uno de ellos, a través del personaje que interpreta Madeleine West, la pasajera que tiene que reconocer que no es médico, es veterinaria. Exactamente lo que pasa con el personaje de M. Emmet Walsh en la película de 1977.
Sus guiños a ese gran clásico que es La aventura del Poseidón (1972). Uno de ellos, a través del desagradable personaje que interpreta Angus Sampson, todo un homenaje a Rogo, al que dio vida el gran Ernest Borgnine en la película de 1972. Otro, por el personaje de la abuela que va a ver a su nieta a Shanghai (la actriz Kate Fitzpatrick), todo un recuerdo a esa otra abuela que iba a ver a su nieto a Israel en La aventura del Poseidón y que le valió una nominación al Oscar a Shelley Winters.

Las valientes y sacrificadas azafatas que vemos en Deep Water (En mar abierto) nos recuerdan a esa otra azafata a los mandos del avión que interpretó Karen Black en Aeropuerto 75 (1975).
Toda la parte de los tres pasajeros y la azafata atrapados dentro del avión en una zona todavía no inundada nos lleva a La aventura del Poseidón y esa frase que Aaron Eckhart suelta de pronto, “de los 257 pasajeros debemos quedar unos 30 supervivientes”, es parecida a la publicidad que presidía el cartel de otro desastre aéreo, Hindenburg (1975): “de los 97 ocupantes solo 62 sobrevivieron”.

Antes del desastre, el piloto interpretado por Aaron Eckhart está de buen humor, pese a que tiene un drama familiar importante, así que en el aeropuerto trata de consolar a la niña Cora (Molly Belle Wright), que viaja con su padre (Ryan Brown), la nueva mujer de su padre (la modelo sueco-australiana Kelly Gale) y el hijo de esta (Elijah Tamati). El hombre le asegura a la chica que más que los aviones, los que son peligrosos de verdad son los hipopótamos. No dice nada de los tiburones, a lo mejor porque ya ha visto Hungry (2026), la historia de un hipopótamo furioso suelto por los pantanos de Luisiana.

Con este fichaje nuevo del hipopótamo al catálogo del cine de catástrofes con animales desbocados, ya tenemos una lista bien completa: pájaros, tiburones, abejas, conejos, ratas, serpientes, osos, orcas, pulpos, arañas, perros, leones, pirañas, barracudas, hormigas, jabalís, búfalos, monos, coyotes, lobos…

