Cuando John Goodman cogió el teléfono rojo

Texto: Grimesby Roylott

La última vez que Tom Cruise se tocó con las manos la entrepierna en un gesto provocador recibió una nominación al Oscar. Fue en Magnolia (1999). En Digger repite ese gesto obsceno. ¿Significa eso que la estrella nos sorprenderá con la cuarta candidatura al Oscar tras las conseguidas por Nacido el cuatro de julio en 1989, Jerry Maguire en 1996 y, como actor de reparto, por Magnolia en 1999? Si repasamos los intérpretes que han ganado el premio de la Academia o han sido nominados por sus trabajos en películas del mexicano Alejandro G. Iñárritu no debería extrañar que Cruise se colase este año entre los candidatos. Adriana Barraza, Rinko Kikuchi, Emma Stone, Edward Norton, Michael Keaton, Naomi Watts, Benicio Del Toro, Javier Bardem, Tom Hardy y Leonardo DiCaprio forman la lista y, aunque de todos solo lo ha ganado DiCaprio, es impresionante porque estamos hablando de interpretaciones repartidas solo en cinco películas (21 gramos, Babel, Biutiful, Birdman y El renacido).

El propio Iñárritu ganó dos años consecutivos el Oscar al mejor director, una proeza que sólo habían conseguido antes dos auténticos titanes del cine: John Ford y Joseph L. Mankiewicz.

Tom Cruise con la actriz alemana Sandra Hüller, su hermanastra en la película

Aunque en realidad si alguien se merece ganar un Oscar por Digger ese es John Goodman, monumental como el presidente de los Estados Unidos, que puede ser Donald Trump o una caricatura de cualquier “rey loco” que gobierna el mundo. Goodman nunca ha estado nominado al Oscar, pero es uno de los actores más queridos por el público estadounidense (y mundial) y, aunque haya perdido 90 kilos, está inmenso como el mandatario Compson, enfermo y mal de la cabeza. En su interpretación es cuando Digger se acerca más a Teléfono rojo: volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb) (1964), de Stanley Kubrick, sobre todo porque en un ataque de ira contra los chinos, Compson está a punto de apretar el botón nuclear.

Jesse Plemons, otro que ha adelgazado mucho (22 kilos en su caso), le dice en un momento a Cruise que clava el personaje, pero el que lo clava es Goodman, totalmente entregado en esta comedia divertida, estúpida y aterradora a la vez.

Kubrick llegó a desvelar que uno de los referentes para el personaje del presidente Merkin Muffley en Teléfono rojo fue Henry Kissinger. Peter Sellers recibió una nominación al Oscar. El presidente era uno de los tres personajes que el genial actor hacía en la película, por lo que se convirtió en el primer y único actor en recibir una nominación a los premios de la Academia por interpretar a tres personajes en la misma película.

Goodman está a su altura, y se merece estar en la lista de candidatos. También se lo merece Tom Cruise, aunque solo sea por sus interminables monólogos y por decir frases como esta: “me importan una mierda los osos polares, igual que yo a ellos”. Siempre acompañado de un gato blanco, Cruise está en plan Blofeld, con chiste sobre James Bond incluido, mientras desafía al mundo como un millonario que tiene línea directa con el presidente de los Estados Unidos. Al mismo tiempo que marca para hablar con él, se dedica a perforar el Ártico, provocando catástrofes climáticas y humanitarias.

La conexión

Tom Cruise trabajó con Stanley Kubrick en la obra maestra Eyes Wide Shut (1999). Kubrick fue el director de Teléfono rojo: volamos hacia Moscú (1964), salvaje sátira sobre la guerra nuclear que tiene muchos puntos en común con Digger.

La película se iba a titular Judy, que es el nombre que recibe el gigantesco trozo de hielo que se ha desprendido en el Ártico por las perforaciones que está realizando la compañía que dirige Digger Rockwell y que se dirige hacia las costas europeas para, seguramente, provocar una catástrofe mundial. Las inundaciones que aparecen en la televisión son imágenes del tsunami que arrasó Japón en 2011.

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