Black Box: entretenida sin avergonzarse ni un minuto de serlo

Ya tenemos un nuevo nombre en la lista de azafatas de vuelo que fueron muy valientes en las pantallas. Se llama Emma, la interpreta Holly White en Black Box (2026) y se une con la cabeza bien alta al grupo formado por Gwen Meighen (Jacqueline Bisset) en Aeropuerto (1970), a la que le estalla la puerta del baño en toda la cara cuando intenta controlar la situación; Nancy Pryor (Karen Black) en Aeropuerto 75 (1975), a los mandos de un avión cuando este se queda sin pilotos; Isabelle (Sylvia Kristel) en Aeropuerto 80 (1979), ayudando al comandante y amante (Alain Delon) para que el Concorde no se estrelle; o Jean (Halle Berry) en Decisión crítica (1996), pieza fundamental desde el aire para liberar el avión secuestrado por terroristas.

Black Box (2026) también se une a la lista de desastres aéreos en el cine y se podría definir como un cruce entre Alien (1979) y Serpientes en el avión (2006).

El piloto va a estrellar el avión, como desgraciadamente ha ocurrido varias veces en la realidad (recuerden el vuelo 9525 de Germanwings en ruta de Barcelona a Düsseldorf que el 24 de marzo de 2015 se precipitó sobre los Alpes con 150 personas a bordo) y los pasajeros luchan hasta el final (como los del vuelo 93 de United Airlines el 11 de septiembre de 2001). Las azafatas suben con resaca, hay extrañas luces entre las nubes y se acerca una tormenta categoría 5.

Así que el vuelo 298 de Vero Airlines, que cubre la ruta de Nueva Orleans a Seattle, va a tener problemas seguro. El menor de ellos es un pasajero absolutamente imbécil (interpretado por Danny Mac), como manda la tradición del cine de catástrofes, y el mayor de ellos son las continuas interferencias y la serie de escalofriantes y misteriosos sucesos que van ocurriendo a bordo del vuelo.

Black Box (2026) la dirige Steven Quale (Destino Final 5), dura una hora 25 minutos y lo mejor es que es entretenida sin avergonzarse ni un minuto de serlo.

Estreno en cines el 4 de septiembre.

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