Russell Crowe estrena en cines Beast-La Bestia. Una buena excusa para conocer mejor a este actor nacido en Nueva Zelanda en 1964 y ganador del Oscar por Gladiator (2000).

Fue uno de los primeros actores con los que contactó Peter Jackson para interpretar a Aragorn en su ambiciosa trilogía de El señor de los anillos (2001, 2002, 2003). Aunque a Russell no le disgustaba la idea de rodar una película en su país de origen durante un período prolongado de tiempo, rechazó la oferta porque ya había firmado para protagonizar Una mente maravillosa (2001), el drama de Ron Howard sobre el matemático John Nash, que le valió su tercera nominación al Oscar consecutiva.
En lo referente a los Oscar, tiene un curioso récord: Es uno de los tres actores que han protagonizado una película ganadora del Oscar principal dos años seguidos. En su caso fueron Gladiator (2000) y Una mente maravillosa (2001). Los otros dos son Clark Gable por Sucedió una noche (1934) y La tragedia de la Bounty (Mutiny on the Bounty) (1935) y Walter Pidgeon por Qué verde era mi valle (1941) y Mrs. Miniver (1942).

Su discurso de aceptación cuando subió a recoger el Oscar fue similar curiosamente al de Penélope Cruz años después. Él dijo: “Cuando uno crece en los suburbios de cualquier lugar, un sueño como este parece vagamente absurdo y completamente inalcanzable”. El de la actriz española fue: “Crecí en un lugar llamado Alcobendas, donde este no era un sueño muy realista”.

Otro personaje que rechazó fue el de Logan/Lobezno en X-Men (2000), algo que Hugh Jackman le estará eternamente agradecido. Según contó después el propio Russell, acababa de terminar de rodar Gladiator (2000) y no le apetecía meterse en otra producción épica. También pasó de Un niño grande (2002), a pesar de que, como confesaría a toro pasado, le gustó mucho el guion. En el caso de Matrix (1990), dijo no porque “simplemente no entendí el guion. No pude pasar de la página 42. Ese mundo no me interesaba nada”.
Si alguna vez tienes la oportunidad de entrevistarle o de simplemente conversar con él unos minutos y quieres despertar toda su ira, solo tienes que preguntarle por Meg Ryan y lo que pasó durante el rodaje de Prueba de vida (2000) en Quito, Ecuador.

Ha trabajado con Ridley Scott en Gladiator (2000), Un buen año (2006), American Gangster (2007), Red de Mentiras (2008), para la que engordó más de 20 kilos, y Robin Hood (2010) y podía haber sido alguna más si hubiera aceptado Black Hawk Derribado (2001), la obra maestra del director, un papel que terminó haciendo Eric Bana, y la subvalorada El Reino de los Cielos (2005). “Ridley llevaba dos años y medio trabajando en ese guion y de repente se impacientó y quiso empezar a rodar cuando yo estaba trabajando en Cinderella Man (2005). Era como: «Disculpa, amigo, ¿no puedes esperar?» «No, no voy a esperar, deja esa película…» «Bueno, no puedo dejar la película, Ridley…» Pero estas cosas simplemente suceden; forman parte de la naturaleza del negocio”.

Su interpretación de Jeffrey Wigand en El dilema (The Insider) (1999) ocupa el puesto 23 en la lista de las 100 mejores actuaciones de todos los tiempos que elaboró la revista Premiere en 2006.
Es muy amigo de Nicole Kidman y de Jodie Foster. Con la primera sólo ha coincidido una vez, en Identidad borrada (Boy Erased) (2018), aunque lo han intentado muchas más. En 2005 iban a protagonizar Eucalyptus, la versión cinematográfica de la novela de Murray Bail que terminó cancelándose. Era un ambicioso proyecto que le quitó mucho tiempo y energías a Crowe, además de la posibilidad de protagonizar Collateral (2004), que acabó en manos de Tom Cruise.

Con Australia (2008) lo que pasó es que Crowe salió del proyecto por una discusión sobre su salario. Hugh Jackman nuevamente le sustituyó.
Tampoco lo ha hecho con Foster. Flora Plum era la película que los iba a unir en pantalla, pero se vino abajo varias veces cuando estaba a punto de empezar a rodarse.

Una de las películas más famosas de su carrera es la sensacional L.A. Confidential (1997). El actor suele contar la siguiente anécdota: «Una de las cosas más dolorosas de ese rodaje fue que el escritor de la novela, James Ellroy, insistió mucho en que Bud White, mi personaje, no bebía. Le dije: «Vamos, estamos en 1953. Es un tipo obrero, un policía. ¿Me estás diciendo que no se sienta con los colegas después de su turno a tomarse una cerveza?». Y Ellroy me contestó: «Absolutamente no». Así que, durante cinco meses y siete días, no bebí nada. Probablemente fue la etapa más dolorosa de mi vida».
Es conocido por no morderse la lengua y por ser bastante bocazas. Con algunos compañeros tiene sus más y sus menos (por ejemplo, Robert De Niro) y ha criticado las decisiones de algunos. “No hago anuncios publicitarios de trajes en España como hace George Clooney o de cigarrillos en Japón como Harrison Ford. Hay gente que me dice: «Bueno, tú te lo pierdes, amigo, porque hay mucho dinero gratis para repartir». Pero para mí es un poco sacrílego, es una contradicción total con el maldito contrato social que tienes con tu público. Quiero decir, ¡Robert De Niro anuncia American Express! Caramba, no es la primera vez que me decepciona. Lo lleva haciendo durante mucho tiempo”.
También se ha llevado lo suyo Mel Gibson a propósito de La pasión de Cristo (2004). “Bueno, si lo que he oído es verdad, que se ha gastado 25 millones de dólares en hacer una película rodada en arameo y latín y que tiene la intención de estrenarla sin subtítulos, me deja pasmado. ¿Qué sentido tiene hacer una película en la que la gente no pueda entender lo que está pasando? No lo entiendo”.
Beast-La Bestia se estrena en cines el 22 de mayo

